Inicio

En tres pasos:

1.- Gestión Clínica

2.- Excelencia Asistencial

3.- Gestión Clínica Excelente

La asistencia sanitaria es fuente y sumidero de salud

SP1

Áreas de especial interés:

Seguridad del paciente (SP)

Excelencia asistencial (EA)

Gestión del talento (GT)

"La seguridad del paciente nos obliga a mirarnos con lupa".

Dr. Fortes

 

 

 

 

 

Enlaces

Bioética

Declaración bioética

Contactar

Glosarios

Términos

Autores

Perfiles biográficos

Dr. Fortes

Acceso libre

Publicaciones

Área pacientes

Aula del paciente

Opinión fundamentada

Autocuidados

Recientes y próximas actividades

Dr. Fortes

La asistencia sanitaria es fuente y sumidero de salud

Dr. Francisco Fortes Figuerola 

La extensión de la asistencia sanitaria a toda la población gracias al artículo 43 de  nuestro texto constitucional de 1978 y el ulterior desarrollo mediante la Ley General de Sanidad de 14/86  puso en un brete al Sistema Sanitario en los primeros momentos, sin embargo, hoy sabemos que el Sistema Nacional del que dispone España es extraordinario y  fruto de haber ganado el reto.  Cada día son millones de actos asistenciales los que se realizan, desde realizar una receta de un fármaco de uso habitual a recambiar una válvula cardiaca. Y  cada atención conlleva multitud de actos y en la mayoría de los casos el trabajo de varios profesionales, a veces muchos. Pensemos en cualquier actividad de las que en nuestra vida cotidiana doméstica realizamos. ¿Cuántas veces nos habremos cortado al afeitarnos, o no nos hemos secado bien la espalda, o la camisa tras ser planchada tenía arrugas o al pasar la aspirador golpeamos las patas de los muebles o la comida quedó falta de cocción o excesiva de salsa o llegamos tarde a  la oficina de Correos, o la camisa la compramos pequeña? Muchísimas. Es decir, la no perfección es consustancial con el hecho de hacer. Traslademos esta debilidad a millones y millones de actos asistenciales individuales, cada uno de ellos es una oportunidad para ayudar al paciente, no cabe duda de que eso es lo que queremos hacer, sin embargo, hay un precipicio al lado, el error. Volvamos a nuestra vida doméstica. ¿Qué porcentaje de error consideraríamos aceptable? ¿De cada 100 veces que nos afeitamos cuántas veces aceptaríamos un pequeño corte, o de cada 100 camisas planchadas cuantas arrugas consideraríamos razonable? De cada 100 idas a la oficina de Correos o a la parada del bus cuántas veces nos resignaríamos a llegar tarde? Digamos un número muy pequeño, pues somos exigentes con nosotros mismos, por ejemplo, 0,1%, es decir 1 caso de cada 1000. Se imagina los errores asistenciales que podrían ocurrir si pasasen sólo en el 0,1% de los casos.

No cabe duda de que la asistencia sanitaria es fuente de salud. Gracias a las vacunas, la cura de las heridas, al control de la diabetes y la hipertensión arterial, al tratamiento de los infartos de miocardio, al recambio de las válvulas enfermas, a los aneurismas aórticos operados, al 60% de los cánceres tratados, a las neumonías tratadas, los abscesos drenados, las apendicitis intervenidas,  etc., la salud es mejor. Lo sabemos de manera intuitiva y de forma científica por los indicadores sanitarios. Pero, ¿recuerda lo del 0,1% de errores que aceptábamos en nuestra vida cotidiana? Si aplicamos este porcentaje tan pequeño -muy lejos de la realidad de la asistencia-, se producen millones de errores. La mayoría no tiene gran trascendencia. Sin embargo, algunos casos su importancia es total, le cuesta la vida al enfermo o le ocasiona lesiones irreversibles, irreparables. En un supuesto más favorable, su curación se retrasará o será de peor nivel.

Por tanto, estamos razonablemente satisfechos de contar con una Sistema Nacional de Salud que extiende su manto protector a toda la población, que consigue buenos resultados con indicadores de salud  admirables. Estamos felices por colaborar con la mejor salud de nuestros conciudadanos, sin que ello nos haga olvidar que el Sistema Sanitario es un "determinante de Salud", en terminología de H. Vouri, pero de doble dirección: también sumidero de salud. Todos los profesionales sanitarios tenemos la indudable obligación ética de enfrentarnos con este problema sobrevenido, fruto de la propia e ingente actividad a la que nos dedicamos.

 

Noticias y eventos
   
   
   
   
      Aviso Legal